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jueves, 14 de julio de 2011

Glándula Pineal

El Tercer Ojo Y La Glándula Pineal

Todos hemos escuchado cuentos desde niños de la gente que puede comunicarse teniendo visiones, de los que se comunican con los espíritus, de los que tienen habilidades que la vasta mayoría no tiene.  Incluso aquí en el monasterio contamos con dos compañeras que tienen habilidades similares.  Al clarividente se le conoce como aquel que tiene el arte de “ver” con los sentidos, más allá de los cinco tradicionales.  A la clarividencia se le llama a veces el sexto sentido.  Esta relacionado a las imágenes que siempre están presentes en la mente pero no conectada a ellas.  Los que cuentan con tal habilidad expresan que ven con lo que se llama “el tercer ojo”.  He indagado mucho en este mundo para encontrarme con unas teorías bastante interesantes.
Algunas personas en el mundo de habilidades síquicas, hablan de cómo la glándula pineal es ese tercer ojo.  La glándula pineal, localizada aproximadamente en el centro de la cabeza, es del tamaño de un garbanzo, pero según ellos antes era del tamaño de una bola de ping pong.  Según cuentan, la glándula tiene una apertura, con un lente para distinguir luz, es hueco y tiene receptores para distinguir colores y tiene una visión de 90 grados.  Para único donde no puede mirar es hacia abajo.  Dicen que dentro se encuentran todas las geometrías y entendimientos de cómo la realidad fue creada, en todos nosotros, grabado pero en nuestra caída lo olvidamos y sin nuestras memorias comenzamos a respirar diferente.  Ahí me pregunté, que rayos tenía que ver la respiración en todo esto.
Resulta que según explican, la energía pránica, véase la energía de la vida, circulaba por el centro de la glándula pineal.  Entonces al dejar de usar esta, el prana, véase la energía vital del universo según el hinduismo, dejó de pasar por la glándula y así circular por todo nuestro sistema, y empezamos a respirar por la nariz y la boca.  Al nuestra energía vital no pasar por el tercer ojo, dejamos de ver las cosas como eran y lo que se nos presenta ahora es una realidad alterna, ó quizás mejor dicho una interpretación diferente, la cual se le conoce como conciencia polarizada.  Los resultados de esta nos hacen pensar que estamos dentro de un cuerpo mirando hacia fuera, de alguna manera separada de lo que hay afuera. 
Sin embargo la humanidad esta evolucionando a una frecuencia donde la clarividencia será parte del día a día.  Para algunos esto es un regalo que viene natural, especialmente con los niños.  Para otros es un viaje.  Se requiere de una experiencia cerca de la muerte, encuentro con otro ser, fiebre alta, accidente serio, golpe a la cabeza o la apertura de energías kundalini, véase otra forma de conocer el prana.
Después de leer todo esto y aun reacio a adoptarlo por completo, me decidí a investigar un poco más sobre esta glándula pineal y lo que me encontré fue asombroso.  Resulta que por siglos, esta ha sido estudiada y caracterizada por ser tema de debates sobre su propósito.  La primera visión fue de Galen, famoso médico y filósofo griego (130-210AD), y en su octavo libro titulado “On the usefulness of the parts of the body” la describió como otra glándula más que servía para apoyar los vasos sanguíneos.

En el siglo cuarto, Posidonius de Byzantium (final del siglo IV AD), teorizó que la imaginación se debe a la parte del cerebro, localizada en el ventrículo del medio.  Muchas más personas teorizaron al respecto, pero fue René Descartes (1596-1650), famoso filósofo y matemático, quien en su libro “Treatise of man”, no describió al hombre, sino una especie conceptual del hombre, una criatura creada por Dios, que consistía de dos ingredientes, un cuerpo y un alma.  En su teoría, la glándula pineal formaba parte importante ya que envolvía las sensaciones, imaginación, memoria y la causa de movimientos corporales.  Además, aun cuando sus teorías sobre el cuerpo diferían de lo que los médicos contemporáneos escribían, Descartes expresó que el rol de la glándula pineal, en adición de lo ya mencionado, era el de albergar, espíritus de animales que brindaban poder a una persona y llegaban allí a través de las arterias (cosa que se probó no era totalmente cierto pues la glándula esta cubierta de venas y no arterias).  Descartes explicaba la percepción de la siguiente manera:
“los nervios son tubos huecos, llenos de espíritus de animales.  Además contienen pequeñas fibras que llegan de un lado a otro.  Estas fibras conectan los órganos sensoriales con pequeñas válvulas en las paredes del ventrículo del cerebro.  Cuando estos órganos son estimulados, partes de ellos son puestos en movimiento.  Estas partes entonces jalan de las fibras, que resulta en el que se abran las válvulas, algunos espíritus de animales en los ventrículos cerebrales escapan, y una imagen de baja presión del estímulo sensorial aparece en la superficie de la glándula pineal.  Es esta imagen, que entonces causa percepción sensorial de blanco, cosquillas, dolor, etc.  Pero no se imprime en los órganos sensoriales externos, ni en la superficie interna del cerebro, cuales se deben tomar como ideas reales, de aquellas que se pueden trazar como espíritus en la superficie de la glándula H (donde se encuentra la imaginación y el sentido común).


De ahí podemos ir al día de hoy, donde se conoce que la glándula pineal tiene cuatro funciones principales empezando por causar sensación de sueño, convertir señales del sistema nervioso en señales endocrinales, regular las funciones endocrinales y secretar la hormona melatonina, hormona que ayuda a regular el proceso de pubertad y ayuda a proteger al cuerpo de daño a células causado por libres radicales.  Al parecer tiene un par de tareas más que en la antigüedad ni se imaginaban aun.
Después de leer todo esto y ver como las personas de habilidades ven la glándula y como la ciencia la ha visto hoy día me quedé con muchas dudas pues son muchos temas que recientemente he leído y todos mezclados en una parte del cuerpo tan pequeña como un garbanzo.  La mención de los animales de poder y como fluyen por el cuerpo, hablado por un filósofo y matemático importante de nuestra historia, se habla de la habilidad de ver más allá de lo que vemos y se habla de cómo hemos perdido la capacidad de ver y como se supone vayamos dirigidos a evolucionar a un mundo de clarividencia, pero no sucede.  Son pocos los casos y muchos los incrédulos porque no ven.  Entonces la pregunta que me hizo continuar investigando fue preguntarme “¿Por qué la mayoría de la gente no puede ver? Aunque no encontré una respuesta clara y la cual pueda respaldar 100%, si tengo una teoría algo interesante.
Luego de verificar algunos sites de medicina y estudios de genética, me tope con algo de lo cual la industria de medicinas ni los médicos hablan mucho.  Quizás porque para ellos no tiene mucha importancia, quizás porque no quieren que se sepa.  Resulta que hasta antes del 1990 no se había hecho estudios prolongados en la glándula pineal, entonces la Dra. Jennifer Luke, de la universidad de Surrey en Inglaterra, llegó al meticuloso descubrimiento de que la glándula pineal es el blanco principal de la acumulación corporal de fluoruro.
El tejido suave de una glándula adulta, contiene más fluoruro que cualquier otro tejido en el cuerpo, a un nivel de cerca de 300ppm, con la capacidad de inhabilitar enzimas.  La glándula también contiene tejido duro (cristales de hyroxyapatite) y este tejido acumula más fluoruro aun, con un máximo de casi 21,000ppm más aun que los dientes o los huesos.
Luego de este descubrimiento, Dr. Luke se dedicó a experimentar en animales para determinar si la acumulación del fluoruro podía impactar el funcionamiento de la glándula, principalmente de la regulación de melatonina.  El resultado fue que los animales tratados con fluoruro reflejaban niveles reducidos de melatonina en la orina.  Esto acompañado de una más rápida pubertad, acelerando el proceso de crecimiento en el animal.  

Sus hallazgos fueron resumidos de la siguiente manera:

“En conclusión, la glándula pineal humana contiene la mayor concentración de fluoruro en el cuerpo.  El fluoruro esta asociado con la depresión de la síntesis de melatonina pineal en gerbils prepubertos y en un acelerado proceso de maduración sexual en los gerbils femeninos.  Los resultados fortalecen la hipótesis de que la glándula pineal tiene un rol en la duración de la pubertad.  Interfiera o no el fluoruro en las funciones pineales requerirá más investigaciones para llegar a una conclusión concreta.”
Sin lugar a duda este escrito me ha dejado con más preguntas que con contestaciones.  Pero no intentaré contestar más ninguna ahora mismo.  Por ahora reflexionaré sobre lo que he encontrado y en las conecciones de todas estas válvulas que la vida quiere que reconectemos y siempre nos encontramos con algo que nos dificulta el conectarnos directamente cuerpo mente y alma.  Sea por nuestra propia arrogancia y duda razonable ó por factores foráneos cuyo propósito es mantenernos idiotas.





miércoles, 10 de noviembre de 2010

El Tercer Ojo

El Tercer Ojo




APRENDA A DESARROLLAR EL TERCER OJO

SI USTED CONSIGE ABRIR LOS CANALES ENERGETICOS DE SU GLANDULA PINEAL, LLEGARA A NOTAR IRRADIACIONES EN SU CABEZA Y LAS MANOS DE LA PERSONA QUE LO ACOMPAÑARA EN LA EXPERIENCIA, A PESAR DE NO HABER LUZ EN EL CUARTO.


Los egipcios se servían de él para anticiparse al futuro, los hindúes lo consideraban la llave de la iluminación y los, aztecas intentaban despertarlo para obtener una visión directa de lo invisible. Lo cierto es que el tercer ojo fue considerado el "órgano del alma" en numerosas civilizaciones ya extinguidas y que todas ellas coincidieron en ubicarlo en el entrecejo, sobre la frente.


Durante años, el tercer ojo fue incluido en el terreno de lo mítico, pero en la actualidad la ciencia cree haber establecido una conexión entre él y la glándula pineal, un órgano de función desconocida que todos los seres humanos poseemos, casi oculto entre la masa encefálico.



El esoterismo y la parapsicología insisten en señalar al tercer ojo como el responsable de la telepatía y la visión extrasensorial. Aseguran, además, que si bien los místicos y los niños pequeños son quienes tienen mayores posibilidades de utilizarlo, todos podemos despertar su poder con un poco de práctica, para abrimos así al maravilloso universo de la intuición.


MILENARIAS TEORIAS SOBRE EL OJO SAGRADO


Se cree que en el Paleolítico los seres humanos conocían la existencia del tercer ojo, ya que se han encontrado en diversos puntos del planeta antiguos cráneos que habían sido trepanados en la frente y en la coronilla: una práctica bastante habitual en el centro de Europa y en la América Precolombina, cuyo fin era "abrir" un ojo artificial, en el lugar exacto en donde debía ubicarse el verdadero ojo sagrado.




Pero la teoría esotérica más antigua sobre el tercer ojo la encontramos recién en Egipto. Para los egipcios sólo 1 los faraones poseían este órgano de visión extrasensorial, al que llamaron el ojo de Horus. En muchas de sus pinturas sagradas, lo representaron como un triple ojo, símbolo de la trinidad ocultista del dios Tot. Y también en numerosos sarcófagos, estatuas y en los relatos del "Libro oculto de la morada" (la gran obra religiosa de los habitantes del Nilo) el tercer ojo aparecía asociado a una serpiente, ya que este animal, enrollado en espiral sobre la frente de un iniciado, permitía leer el destino.



La otra civilización que se ocupó de la existencia del tercer ojo fue la hindú. Los lamas tibetanos, en su intento por lograr el desarrollo interior a través de la capacidad de la mente, consideraban el tercer ojo como un punto de proyección hacia la conciencia cósmica. Asociaban este sitio con el sexto chakra (uno de los centros superiores de energía del cuerpo humano, situado entre ambas cejas), adjudicándole las funciones de aguzar la intuición y de permitirle al hombre el éxtasis.

Casi todas las técnicas para abrir el tercer ojo son herencia de los monjes del Tibet. Meditar, llevando toda la atención al entrecejo es una de ellas, así como concentrarse en la observación de cristales (que reflejan la luz tal como el tercer ojo multiplica la Verdad), ya sea cristal de roca, una bola de cristal o incluso un cuenco de agua cristalina. La trepanación también era habitual entre los lamas orientales para ayudar al florecimiento de este poder intuitivo, aunque en la actualidad se considera que esta práctica es muy peligrosa, ya que una persona que no esté preparada para ver el futuro, distinguir el aura humana o realizar viajes astrales, corre el riesgo de enloquecer.




Cuando un lama iba a ser trepanado, permanecía a oscuras un día entero, con una compresa de hierbas anestésicas sobre su frente. Al amanecer se lo conducía a otra habitación, en la cual un grupo de lamas le clavaban en el entrecejo un punzón esterilizado, hasta llegar al hueso. Durante 3 semanas, el iniciado permanecía sin comer, con una astilla de madera en su herida. Al finalizar este período se quemaba la astilla con incienso, como ofrenda, luego de lo cual el lama era ya capaz de distinguir el aura de las personas a voluntad.


LA GLANDULA DE LA LUZ


Para los biólogos M siglo pasado, la glándula pineal era apenas un órgano atrofiado, que a lo largo de la evolución humana había perdido su función y, utilidad. Pero cuando en 1959 el investigador norteamericano Aaron Lerner relacionó este órgano con la producción de una hormona llamada melatonina, muchos estudiosos se interesaron en esta glándula y en las legendarias teorías que la vinculaban al tercer ojo. Lo primero que se descubrió fue que la glándula pineal, a pesar de estar ubicada en el centro de la masa encefálica, era casi tan sensible a la luz como la retina: la oscuridad lograba activarla, llevándola a producir mayor cantidad de melatonina, mientras que la luz la mantenía en una especie de letargo.


Como la melatonina es una hormona que interviene en el desarrollo sexual y también en ciertos cuadros depresivos, se pudo comprender entonces por qué en países fríos, donde la luz solar era escasa, la poca estimulación de la glándula pineal ocasionaba una maduración sexual tardía y cuadros depresivos mucho más frecuentes. Pero al mismo tiempo (aunque las estadísticas no se ocupasen de este "detalle") también en los lugares de inviernos rigurosos como el Tibet o Escandinavia los poderes paranormales parecían más frecuentes, a causa de una mayor actividad pineal.



Mientras la biología humana realizaba estos descubrimientos, los zoólogos y paleontólogos descubrían que numerosos animales poseen también una glándula semejante a la pineal, la cual está estrechamente relacionada con el instinto de conservación y con el reloj biológico. La novedad que aportaron estas investigaciones fue que tanto los reptiles prehistóricos como las palomas y ciertos peces, percibían -gracias a esta glándula- variaciones en el campo magnético y distinguían además los cambios de intensidad en las ondas ultravioleta, siendo probable que esta percepción les permitiese "ver" realidades que los humanos ni siquiera sospechamos.



Estos datos llevaron a los investigadores a remitirse a las fuentes del budismo, que ya en el siglo V a.c sostenía que el sexto chakra, donde se ubica la glándula pineal, es una ventana hacia la luz divina. Para estos ascetas, el tercer ojo es una especie de "antena cósmica" y su doctrina sostenía que aprendiendo a desbloquear energéticamente este sitío cualquier ser humano -según sus propias experiencias personales- podría comunicarse con seres no físicos, leer el pensamiento y visualizar el aura de quienes los rodeaban.



Algunos neurobiólogos de avanzada, convencidos de la verdad biológica que se ocultaba en los preceptos del misticismo, comenzaron a experimentar con animales y luego con seres humanos para determinar si la glándula pineal era o no un órgano atrofiado. Fue así. que, luego de diversas pruebas, el doctor español José Luis Bardasano elaboró en 1971 una tesis fundamental que lleva su nombre.




Según este científico, si bien no se puede afirmar categóricamente que el tercer ojo exista tal como lo describieron los egipcios y los hindúes, sí puede Entre las civilizaciones antiguas que rendían culto al tercer ojo, se destaca la cultura  pueblo egipcio


CUANDO UN LAMA IBA A SER TREPANADO, PERMANECÍA A OSCURAS UN DIA ENTERO, CON UNA COMPRENSA DE HIERBAS ANESTESICAS SOBRE LA FRENTE.  AL AMANECER , LE CLAVABAN EN EL ENTRECEJO UN PUNZON

asegurarse que la glándula pineal es la sede anatómica de la percepción extrasensorial y que, a pesar de estar poco desarrollada en el hombre, se la puede estimular convenientemente con prácticas de meditación profunda y con ejercitación lumínica


VELO Y VEO, DOS FORMAS DE ENTRENAMIENTO


La glándula pineal se activa en la oscuridad y se atrofia al recibir demasiada luz. Esto fue comprobado ampliamente por los neurobiólogios que enunciaron las teorías VELO y VEO, vinculadas con este fenómeno.



VELO es el nombre que se le aplica a la activación de la glándula pineal, mediante sesiones de oscuridad prolongada, hasta lograr ver los objetos a pesar de la falta de luz. "Tras un entrenamiento de varias sesiones relata un sujeto en prueba de adaptación VELO colocaron ante mis ojos un objeto que no llegué a reconocer, antes de quedar sumergido completamente en las sombras. Primero distinguía una luminosidad grisácea pero llegó un momento que noté claramente que se trataba de un ramo de orquídeas. Lo más interesante es que llegó un punto en que pude ver sus colores y todos sus detalles, gracias a una especie de luz pulsante que irradiaba de la planta".




Otra forma de entrenar la glándula pineal es mediante la práctica del VEO, que consiste en permanecer con los ojos vendados en un sitio luminoso, tratando de concentrar la energía en el entrecejo, hasta percibir las imágenes. Este ejercicio es más complicado que la práctica VELO, requiere mayor entrenamiento y concentración y, por eso, para quienes se inician en el desarrollo de su tercer ojo es más recomendable acudir a la técnica VELO.

De todos modos, ambas ejercitaciones lumínicas son de gran utilidad para mejorar el funcionamiento pineal: permitiendo que en forma paulatina se aprenda a ver en la oscuridad, mejorando la propia intuición y ayudando a que quienes las practican puedan distinguir el aura (una irradiación luminosa y colorida que rodea a todos los seres vivos). Para efectuar usted también una ejercitación lumínica, proceda de la siguiente forma:


Elija un sitio tranquilo y que pueda oscurecerse por completo. Coloque frente a usted un objeto colorido (por ejemplo, un ramo de flores), apague la luz y permanezca observándolo en la oscuridad durante 10 minutos.



Durante, este lapso intente mantenerse muy concentrado. Para lograrlo respire lento y profundamente, tratando además de no pensar en ningún asunto que pueda distraerlo de su práctica.




Repita en forma diaria, durante una semana, la práctica VELO. Trate de estar atento a los nuevos detalles que descubra cada día en el objeto citado, ya que a pesar de la oscuridad su glándula pineal se irá aguzando hasta permitirle distinguir los detalles de forma y los tonos.

Busque la colaboración de alguna persona para aplicar la ejercitación VELO en la visualización del aura. Durante una semana, tal como hizo con las flores, observe a su compañero en la oscuridad, tratando de concentrarse sobre todo en su cabeza y sus manos.



Si usted consigue abrir los canales energéticos de su glándula pineal llegará a notar irradiaciones en la cabeza y las manos de su acompañante (le causará la impresión de que estos miembros se alargan) a pesar de no haber luz en el cuarto. Si además del contorno de estos miembros logra distinguir matices de color, será sinónimo de que su tercer ojo está comenzando a despertarse.




Una vez adquirida esta facultad pineal, consiga un cristal de cuarzo y repita los ejercicios sosteniendo esta piedra sobre su entrecejo. Potenciará de este modo la capacidad energética de su sexto chakra y tal vez si usted es una persona que logra conectarse con su parte intuitiva pueda no sólo ver el aura sino también anticiparse a sucesos futuros cada vez que realice la experiencia.


CONCLUSION


Se cree que ciertas especies animales y algunos antecesores del hombre poseían efectivamente desarrollado un tercer ojo sobre su frente, y que hoy este órgano se ubica en el centro del cráneo, convertido en una glándula que lleva el nombre de pineal.




La principal función de esta glándula sería la de posibilitar la percepción extrasensorial. Si se la ejercita adecuadamente (lo cual para los hindúes consístiría en despertar el sexto chakra el ser humano sería capaz de desplegarse hacia otros mundos, evadirse del tiempo y del espacio, viajar al pasado o al futuro y leer el pensamiento, tal como se supone que algunos animales "primitivos" pueden hacer en la actualidad. Le hemos ofrecido aquí una serie de prácticas para iniciarse en el desarrollo de este órgano. La constancia y, sobre todo, la paciencia serán sus mejores aliados en esta tarea. No desespere, no se apresure y lo que es fundamental piense que el nivel de resultados que alcance está íntimamente relacionado con su capacidad extrasensorial y con lo que el Universo está dispuesto a otorgarle en este momento de su vida. Acéptelo.


FABRIQUE EL TALISMAN DEL OJO HORUS

Este es un amuleto que utilizaban los sacerdotes egipcios para desarrollar sus capacidades de videncia y telepatía. Se lo conocía también con el nombre de Udjat, que significa ojo místico, y se creía que proporcionaba la bendición solar del dios Ra, aportando fuerza, vigor y claridad mental a quien lo poseía. Para fabricarlo es necesario proveerse de un trozo de jaspe o de lapislázuli y exponerlo durante tres días completos a la luz de] sol, pronunciando al atardecer la siguiente invocación : El dios Thot ha preparado el Udat para que Ra mande su fuerza. Estoy sano. Está sano Nebesti, el señor de la Piedad. Tú, cuyo ka asciende con alas cuando el ojo de Horus remonta con las alas de thot por el lado de Oriente sobre la divina escalera. ¡Oh mortal cuyo cuerpo quieres elevar a los cielos! Sigue la mirada de Horus y coloca ante él, ante su hermano y ante cada espíritu este talismán que llegará al cielo. Una vez confeccionado el objeto es conveniente tenerlo siempre cerca, ya sea usándolo pendiendo del cuello o transportándolo en una pequeña bolsita hecha de terciopelo. Nadie, excepto el dueño del talismán, debe tocarlo, ya que en manos extrañas pierde toda su energía benéfica.


PARA DESPERTAR EL TERCER OJO


diferencia de los místicos orientales, muchos científicos Ade Occidente opinan que no es posible que ningún ser humano pueda aprovechar por completo la energía de su glándula pineal. Sin embargo, todos aquellos que se han ocupado del tema coinciden en afirmar que practicar ejercicios en una habitación oscura es el mejor método para que las potencialidades del tercer ojo se activen.




La técnica correcta para estimular el tercer ojo es la siguiente:
Con la luz apagada, siéntese en forma comoda si es posible en el piso, sobre una alfombrilla y con las piernas cruzadas y comience a respirar en forma profunda, llevando el aire al abdomen.

 Cuando sienta que su respiración se ha estabilizado y perciba una agradable sensación de serenidad interior, concéntrese en su entrecejo y entreabra ligeramente los ojos.


 Lleve ahora su mirada a este punto entre ambas cejas, ya que este es el asiento natural  tercer ojo. Toda su atención debe permanecer allí, observando este centro energético en medio de la oscuridad (si prefiere puede hacerlo con los ojos cerrados)


 En este mismo sector, imagine un punto de azul intenso, al que seguirá mirando.

 Ahora comience a trabajar con un mantram. Tratando de sacar el aire del estómago, pronuncie nueve veces el sonido EN y nueve veces el sonido IN.

Al terminar, intente relajarse, permaneciendo unos minutos más en la oscuridad. Y luego ábrase a las imágenes premonitorias que pueden comenzar a fluir libremente por su inconsciente.

 Lo ideal es repetir este ejercicio tres veces al día, durante seis meses. Aunque, si la práctica se realiza en forma regular, puede ser efectuada con menos frecuente.

ABRIR NUESTRO OJO MISTICO


En los últimos años, las personas han adquirido una nueva conciencia acerca de sus propias capacidades y han comprendido que no sólo los iniciados o los adivinos son capaces de leer el futuro, distinguir el aura o conectarse con planos de existencia más sutiles que la nuestra. Tal vez por este motivo, cada día llegan a nuestra redacción nuevas cartas de lectores que nos solicitan una guía para desarrollar sus poderes paranormales. Entre estos pedidos de ayuda hubo uno en especial que despertó nuestro interés: se trata del caso de Cecilia, quien sin saberlo había estado durante años silenciando la capacidad de su tercer ojo.



"Desde muy chica yo era capaz de saber cuándo una persona era bondadosa y cuándo pretendía engañarme, aunque no compartía este conocimiento con nadie, por miedo a que se burlasen de mí. Con frecuencia tenía también visiones premonitorias y quedaba muy asustada cuando se cumplían. En la adolescencia me olvidé de estos sucesos, segura de que todo había sido obra de mi fantasía. Pero hace poco, por no escuchar mi voz interior, fui estafada por un supuesto amigo que nos dejó en la miseria. Ya que tengo esta capacidad natural quiero ahora perfeccionarla y recuperar el tiempo perdido".



Si bien todos tenemos un tercer ojo en estado de latencia, Cecilia no había necesitado "abrir" este centro energético con ningún ejercicio. Percibía las diferencias en el aura magnética que rodeaba a las personas y se anticipaba a los acontecimientos en forma espontánea. Pero, por falta de información, había derrochado sus capacidades.



Por eso, para que ninguno de nuestros lectores deje de desarrollar al máximo sus potencialidades parapsicológicas, escribimos nuestra nota de tapa titulada Aprenda a desarrollar su tercer ojo. ¿Dónde se ubica este órgano? ¿Cómo se explica que ya el hombre prehistórico lo conociera? ¿Por qué los lamas se perforan la frente para aguzarlo? ¿De qué modo podemos estimular nosotros mismos el ojo sagrado de los brujos? Estas son algunas de las tantas incógnitas que le develamos en este número, para que también usted sea capaz de abrir su ojo místico y mirar de frente el Infinito.